
Si está planeando instalar una nueva línea de curado para metales, probablemente se haya hecho esa gran pregunta: ¿debería optar por hornos convencionales o por sistemas de calentamiento por infrarrojos?
La verdad es que si decide utilizar lámparas de infrarrojos desde el principio, podrá ahorrar unos 30% en su factura mensual de electricidad. Eso es mucho dinero que queda en su bolsillo.
Por qué los sistemas de infrarrojos son mejores Imagínese un horno convencional: pasa todo su tiempo calentando el aire, y luego ese aire es el que debe calentar la pieza a curar. Es como intentar calentar una casa calentando primero todo el vecindario… es una pérdida de energía.
Las lámparas de infrarrojos funcionan de manera diferente. Evitan completamente el uso del aire como medio de transmisión de calor. La energía llega directamente al recubrimiento en polvo de la pieza. Gracias a esto, las piezas se calientan mucho más rápido, y los túneles pueden ser mucho más cortos. Esto significa que dispone de más espacio en su taller.
Las desventajas (y cómo solucionarlas) Esas lámparas de alta potencia generan una cantidad increíble de calor. Puede llegar a alcanzar la temperatura adecuada para el curado de las piezas en cuestión de minutos, no horas. Pero esa intensidad de calor es perjudicial para los equipos utilizados. Si los reflectores están sucios o desgastados, en realidad estará calentando las paredes del horno en lugar de la pieza a curar. Necesita reflectores de aluminio pulido o recubiertos de oro para que la energía sea dirigida hacia donde realmente debe ir. Manténgalos brillantes, si no, simplemente estará desperdiciando energía.
De dónde proviene el ahorro real Ese 30% de ahorro no es mágico. Se debe a tres factores simples: Primero, el consumo de energía es menor. Las lámparas de infrarrojos solo se activan cuando la pieza está realmente dentro de la zona de calentamiento. No tiene que pagar por mantener un horno encendido todo el día a alta temperatura. Segundo, hay mayor velocidad en el proceso de curado. Puede procesar más piezas por hora. Y tercero, hay menos desgaste en los equipos. Las cintas transportadoras y los rodillos no están expuestos al calor extremo durante tanto tiempo, por lo que duran más tiempo.
Un consejo profesional sobre el cableado Si es posible, configure el sistema con un sistema de control por zonas. Tiene sentido: una fina lámina de aluminio no necesita la misma cantidad de calor que un objeto pesado. Al ajustar la potencia según lo que hay en la línea de producción, evita que las piezas se curen en exceso y también evita que las lámparas se dañen prematuramente.