
Elegir la lámpara infrarroja adecuada para ruedas de aleación
Si se trata de curar recubrimientos en polvo en ruedas de aleación, seguramente conoce las dificultades que esto implica. Se necesita una gran cantidad de calor para que el recubrimiento se adhiera bien a la superficie de la rueda. Pero si se excede el calor o se calienta de manera incorrecta, existe el riesgo de que toda la rueda se deforme.
Por eso preferimos usar lámparas de onda corta infrarroja (SWIR). En lugar de perder tiempo calentando todo el aire dentro del horno, estas lámparas dirigen la energía directamente hacia el recubrimiento. Es mucho más eficiente.
Lograr la temperatura adecuada
El objetivo es alcanzar rápidamente la temperatura óptima. Para ello, generalmente utilizamos tubos de alta potencia dispuestos en un espacio reducido. Esto permite generar un chorro concentrado de calor.
Por ejemplo, al utilizar un tubo de 2500W en un horno compacto, se logra un calentamiento rápido, lo cual es necesario para que el recubrimiento se cure completamente. Un consejo: asegúrese de que sus conexiones eléctricas y su fuente de alimentación puedan soportar tal carga. Esos tubos de alta potencia generan mucha presión sobre los contactores, y nadie quiere que se rompa un fusible en medio del proceso de curado.
Los componentes necesarios
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza, ya que puede soportar los cambios bruscos de temperatura sin agrietarse. Para acelerar aún más el proceso, a menudo utilizamos reflectores recubiertos de oro o aluminio. Estos reflectores devuelven la energía directamente hacia la superficie de la rueda, evitando así que el calor se escape y acortando el tiempo necesario para el curado. También utilizamos conectores estándar como R7 o Sk15. Cuando una lámpara se estropea, basta con reemplazarla y seguir trabajando. No es necesario pasar una hora armando todo de nuevo.
Algunas cosas a tener en cuenta
Las lámparas de onda corta son rápidas, pero también son algo delicadas. Lo molesto es que no se pueden tocar los tubos de cuarzo con las manos desnudas. Una sola huella dactilar puede crear un punto caliente, lo que causará que el vidrio se agriere la primera vez que se encienda la lámpara. Siempre use guantes.
Otra problema es la formación de pequeños agujeros en la superficie del recubrimiento. Dado que las lámparas de onda corta actúan muy rápidamente, pueden curar la superficie antes de que los disolventes puedan escapar. Para evitar esto, hay que ajustar la velocidad del transportador y las zonas de temperatura hasta encontrar el equilibrio adecuado.