
¿Está su horno de recubrimiento en polvo obsoleto arruinando su productividad?
La mayoría de las líneas de recubrimiento en polvo utilizan hornos que ya no son eficientes. Conocen bien esa sensación: el proceso de curado es irregular, los costos energéticos aumentan constantemente, y uno comienza a preguntarse si todo eso realmente sirve para algo.
Su primer impulso podría ser desmontar todo el horno y comprar uno nuevo. Pero, honestamente, eso suele ser excesivo.
Con frecuencia, basta con reemplazar los elementos infrarrojos del horno para recuperar la productividad. Es una solución eficaz que evita tener que desmontar todo el equipo.
El truco para el reemplazo
No se trata solo de asegurarse de que la potencia sea la adecuada según las especificaciones técnicas. Hay que pensar en cómo se distribuye el calor.
Los calentadores de cuarzo de onda corta modernos son diferentes: entregan la energía directamente al polvo, en lugar de perder tiempo calentando primero el aire. Esto significa que el precalentamiento ocurre mucho más rápido.
Pero hay un problema: si se coloca un elemento de alta potencia en un carcasa antigua, es necesario verificar los cables. Los cables antiguos no siempre están hechos para soportar la carga de estos tubos de alta densidad. No quiere usted arreglar el sistema de calefacción solo para dañar su panel eléctrico.
Detalles sobre los materiales
Utilizamos vidrio de cuarzo de paredes gruesas, ya que no se rompe cuando las temperaturas cambian drásticamente.
Dependiendo de lo que vaya a recubrirse, podemos ajustar las propiedades del cuarzo para controlar cómo llega el calor a la superficie del objeto. El objetivo es que el calor llegue hasta lo más profundo del metal, en lugar de solo quemar la superficie.
Estos componentes están diseñados para ser reemplazos fáciles, pero es necesario asegurarse de que los sellos sean herméticos. Si la carcasa del horno deja pasar aire, entonces los beneficios de estos nuevos calentadores se pierden.
El compromiso
Al actualizar los componentes, se aumenta la velocidad de procesamiento y se reduce el consumo de energía por pieza. Pero hay un problema: como el calor es mucho más intenso, el tiempo necesario para el proceso de curado disminuye. Hay menos margen de error en cuanto a la velocidad del transportador. Si la línea se mueve demasiado lentamente, se sobrecocinarán las piezas y se dañará el revestimiento.
Será necesario dedicar algo de tiempo a recalibrar los tiempos de procesamiento para que coincidan con la nueva potencia del horno. Requiere paciencia, pero el resultado vale la pena.