
Hacer que las lámparas infrarrojas industriales realmente “hablen”
Si has pasado tiempo cerca de maquinaria textil, sabes bien cómo funciona todo esto. Es necesario que la temperatura sea precisa para poder procesar la tela o secar los recubrimientos de manera adecuada. Durante años, hemos utilizado tubos infrarrojos “sencillos”: en esencia, son solo vidrio de cuarzo y un filamento de tungsteno. Los conectamos a la red eléctrica, configuramos un temporizador y esperamos que la temperatura sea uniforme en toda la superficie de la tela.
Pero eso está cambiando rápidamente. Estamos pasando a usar lámparas que realmente pueden indicarnos qué está sucediendo.
Dejen de adivinar; comiencen a saber
El problema con los tubos infrarrojos convencionales es que no nos indican cuándo ya no funcionan bien. Solo nos damos cuenta de que algo no está bien cuando vemos rollos de tela que no han sido procesados adecuadamente. Eso es un desastre.
Al instalar sensores IoT dentro de la carcasa de la lámpara, esta puede informarnos sobre su estado actual. Hablamos de monitoreo en tiempo real de la potencia y de las variaciones de temperatura. Si la resistencia del tubo aumenta, el sistema lo detecta y permite reemplazarlo antes de que ocurran problemas. De este modo, el mantenimiento deja de ser una tarea que hay que realizar cada seis meses, y se convierte en algo que se hace porque realmente es necesario.
No es tan fácil como parece
No basta con colocar un chip barato al final de la lámpara y listo. Estas lámparas llegan a alcanzar temperaturas muy altas: más de 300°C. La mayoría de los componentes electrónicos se derretirían en esas condiciones.
Para que esto funcione, debemos utilizar cerámicas resistentes a altas temperaturas y cables blindados. De lo contrario, las interferencias eléctricas provenientes de la fuente de alimentación podrían dañar los datos.
¿Cuál es el sacrificio? La estructura de la lámpara se vuelve un poco más grande. Probablemente necesitará espacio adicional en los soportes de montaje para poder instalar los componentes necesarios.
Qué beneficios trae esto para la planta industrial
Cuando las lámparas comienzan a “hablar”, deja de haber necesidad de adivinar. Usted obtiene un mapa digital de la distribución de calor en toda la superficie de la tela. Si la zona 4 está 10 grados más fría que la zona 1, el PLC ajustará automáticamente la tensión.
Ya no habrá desperdicio de materiales, ni será necesario pasar horas ajustando manualmente la configuración. Simplemente funciona.